La autonomía médica es el deber sagrado de los médicos: GJMN


La Gran Junta Médica Nacional (GJMN) cuestiona la responsabilidad de las facultades de medicina en el compromiso de formar médicos competentes y con sólidos principios éticos. El acto médico, que es el contrato social de la medicina, tiene que ser forzosamente autónomo, pero requiere de profesionales bien encaminados.


La Ley Estatutaria de la Salud resolvió textualmente garantizar la autonomía de los profesionales de la salud para adoptar decisiones sobre el diagnóstico y tratamiento de los pacientes que tienen a su cargo. Esta autonomía será ejercida en el marco de los esquemas de autorregulación, la ética, la racionalidad y la evidencia científica. Para el distinguido doctor José Félix Patiño Restrepo, al hablar de autonomía médica hay que comenzar por definir si la medicina es un oficio, una profesión o una ciencia. "Con el descubrimiento del ADN, en 1953, la medicina se empezó a considerar una ciencia. No obstante, quienes construyen la ciencia son profesionales de la medicina. Entonces, también es una profesión".

La Comisión de Salud de la Academia Nacional de Medicina definió el profesionalismo teniendo en cuenta que una profesión tiene cuatro grandes dominios: el conocimiento especializado, la autonomía en la toma de decisiones, el compromiso de servicio a la sociedad y la autorregulación. Con esos conceptos, especialmente el de la autonomía, la medicina es catalogada como una profesión y no un oficio. Además, explica el profesor, la medicina tiene dos características inherentes: la autonomía y el papel actuar en la sociedad como una comunidad moral debido a que su único interés es el bien de los demás. "El mundo no es como lo pensó Newton, geométrico, y los seres vivos tienen un comportamiento impredecible. De manera que el profesional de la medicina tiene que enfrentar la incertidumbre del comportamiento del ser humano. Un ingeniero con sus conocimientos de física y matemáticas puede garantizar que un puente no se cae, pero los médicos no pueden garantizar el resultado de la intervención médica. Un galeno usa el conocimiento biomédico, su experiencia, la medicina basada en la evidencia, pero muchas decisiones las debe tomar de forma intuitiva".

Según el doctor Roberto Baquero, presidente del Colegio Médico Colombiano, la autonomía va unida a la educación médica. Las facultades de medicina deben formar médicos competentes y con ética que sean capaces de brindar una atención de la más alta calidad. Los estudios demuestran una significativa disparidad entre el número facultades de medicina, la aptitud de los médicos que gradúan y el acceso que tienen a prácticas formativas en los hospitales. "Existe una desproporción entre el número de facultades de medicina y la calidad. En la actualidad existen 60 facultades de medicina, muchas de ellas aún sin estar acreditadas. Pero más allá, después de tres años de aprobación de la estatutaria, muchos profesionales de la salud están obligados a acatar el criterio del empleador sea EPS o IPS para conservar el trabajo. De lo contrario, los despiden. Eso ha afectado la calidad de la medicina".


Solo un médico idóneo puede ser autónomo


El Gobierno pensó que con las barreras que colocan las EPS para negar servicios y limitar la autonomía médica, lograría controlar el gasto del sistema, lo cual es una visión miope, agrega el profesor Patiño. "La mejor manera de cuidar las finanzas del sistema es respetando la autonomía médica, puesto que solo un médico idóneo puede contener los costos. El problema está en que mientras el Gobierno siga otorgando licencias a las escuelas que se asocian con una clínica privada para convertirse en hospital-escuela sin tener una universidad fundamentada en el conocimiento, el país está condenado a tener médicos mediocres de aquí en adelante. Lo peor es que un médico mal entrenado no pude hacer buen uso de la autonomía porque no está en capacidad de autorregularse".


La doctora Carolina Corcho, vicepresidente de asuntos gremiales de la Federación Médica Colombiana, asegura que la autonomía no admite limitación ni interferencia, puesto que muchas de las decisiones del médico son de índole moral y ético. "El objetivo de las juntas médicas en otros países es proteger al paciente. Deben buscar la mejor alternativa para la persona, resolver cualquier discrepancia y para ello nombran un par. En Colombia, las EPS utilizan las juntas médicas para negar servicios. Se les olvida que la medicina no se ejerce siguiendo una guía de manejo".


"Con el descubrimiento del ADN, en 1953, la medicina se empezó a considerar una ciencia"


En ese sentido, anota el doctor Fernando Guzmán, Presidente de la Federación Médica Colombiana, defender la autonomía implica hacer una reforma desde las mismas entrañas de la educación. "Un médico autónomo no significa que pueda hacer lo que quiera, debe tener el cuenta al colectivo para autorregularse. Pero las facultades también han acomodado a sus intereses el concepto de autonomía universitaria, pues lo usan de pretexto para hacer lo que quieran, sobre todo, lucrarse, cuando se deberían limitar a defender la independencia ideológica y administrativa. Pueda ser que el freno de las matrículas de los residentes disminuya la proliferación de facultades de medicina".

Para finalizar, el doctor Nelson Contreras, asesor de la GJMN, considera que no es posible modificar la educación médica si los campos de práctica están corruptos o viciados. "Mientras no se cambie el modelo de prestación de servicios, no es posible transformar la educación médica. Por tanto, hay que acabar el negocio de la salud en cualquiera de sus formas. En ese orden, la prioridad es desarrollar la propuesta de ley ordinaria que permita terminar con el modelo de aseguramiento y garantizar la autonomía médica".




Ley de residencias médicas: A punto de ser aprobada


El senador Jorge Iván Ospina pide darle vida al proyecto de la ley de residencias médicas para que Colombia comience a dignificar el talento humano en salud y pueda formar a los mejores especialistas, no únicamente a quienes pueden pagar.




Después de la aprobación de la ley de residencias médicas en la Comisión Séptima del Senado de la República, el senador y ponente de la iniciativa parlamentaria, Jorge Iván Ospina, dice que está haciendo su mayor esfuerzo para que el proyecto pase el último debate en la plenaria del Senado y vaya a sanción presidencial.

Para el Senador, quien además es el actual presidente del Partido Verde, es necesario mejorar las condiciones de los residentes por medio del reconocimiento del salario al que tienen derecho y con la señalización de un techo en el cobro de las matrículas. "Aunque la iniciativa sufrió algunas modificaciones durante su tránsito por el Congreso, mantiene el propósito de proveer de los recursos suficientes a los médicos que adelantan una especialización médico quirúrgica y el compromiso de frenar los costos exhorbitantes de la matrículas que hacen las universidades privadas".

El documento radicado en la Cámara de Representantes por la congresista Sara Piedrahita el año pasado plantaba el pago obligatorio a los residentes mediante la creación de un fondo; sin embargo, no precisaba el cómo y de dónde. La encrucijada estaba, según Ospina, en que así las universidades y los hospitales estuvieran de acuerdo con que el profesional merecía tener un salario, ninguno quería asumir su parte y pagar. "Somos conscientes de que para un hospital universitario de la red pública es muy difícil contar con los recursos para costear al residente. Eso nos llevó a buscar una fuente de financiación alterna".

El nuevo texto identifica una fuente de financiación para el pago de los médicos residentes. La propuesta es que el 0.5 por ciento de los ingresos que hacen los cotizantes al régimen contributivo se utilice para el financiamiento de los médicos residentes, explica Ospina. "Una vez se extraiga el monto de los copagos, las cuotas moderadoras y los gastos administrativos de las EPS, de los 20 billones que se recaudan en el contributivo medio punto porcentual se envía al Fondo Nacional de Residencias Médicas. La otra parte de los recursos se obtienen de la línea de financiamiento que hace el ministerio de Hacienda anualmente para el programa de beca crédito".


El valor de las matrículas debe corresponder a la calidad académica


La segunda variación del proyecto original está en que ya no violenta la autonomía universitaria, puesto que no impone condiciones a las universidades públicas o privadas, señala el Senador. "La propuesta que construimos respeta la autonomía que la Constitución le otorga a las universidades, pero establece que las tarifas de las matrículas no pueden superar los costos administrativos o de operación en que incurran las facultades de medicina para la formación de los especialistas. No obstante, existe cierta flexibilidad porque la cifra de los costos depende de la calidad, las instalaciones, el talento humano y los profesores con doctorado que contrate la institución educativa."

La aprobación de la ley en los debates previos representa un gran avance para volver más equitativa la formación de médicos especialistas en el país. Los sobrecostos y la sobrecarga laboral en las especializaciones médico quirúrgicas han hecho que solo la clase privilegiada y con capacidad de pago tenga acceso a uno de estos programas de posgrado, así no siempre sean los mejores, concluye el Senador. “Con la ley también intentamos frenar la fuga de talentos a otros países que ofrecen mejores condiciones académicas y laborales Por tratarse de una ley de aplicación inmediata, tan pronto pase el último debate en el Senado, los residentes podrán comenzar a devengar su primer salario dos meses después de la sanción presidencial”.




Reformar la educación, un deber global


Educadores plantean la necesidad de reformular los sistemas educativos y le apuntan a las habilidades que una persona realmente va a necesitar para enfrentar el mundo real.


El sistema educativo tradicional, con un modelo de transmisión, repetición y reproducción de conocimiento no logra educar a los estudiantes para vivir y desenvolverse con éxito en la era globalizada del conocimiento. Por eso, gobiernos, organizaciones e instituciones educativas alrededor del mundo ahora se centran en las habilidades que una persona necesita para enfrentar el mundo real, habilidades que han sido llamadas Competencias del Siglo XXI.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), cambiar el modelo educativo tradicional no es una tarea local ni aislada; es un deber en el que todos los sectores de la sociedad a nivel mundial deben intervenir si se desea una nueva generación productiva y feliz. Según la OCDE, el método tradicional debe ser reemplazado, ya que el desarrollo social y económico actual exige que los sistemas educativos ofrezcan nuevas habilidades y competencias, que les permitan a los estudiantes beneficiarse de las nuevas formas emergentes de socialización y contribuyan activamente al desarrollo económico bajo un sistema cuya base principal es el conocimiento.

De acuerdo con un documento de esta organización "Las personas deberán poseer un conjunto de habilidades y competencias que se ajusten a la gestión del conocimiento, que incluye procesos de selección, adquisición, integración, análisis y colaboración en entornos sociales en red. Para muchos jóvenes, las escuelas son el único lugar en el que se aprenden tales competencias".

El Doctor William Glasser, médico psiquiatra y psicólogo, creador de la Teoría de la Elección, en 1965, la cual explica el funcionamiento del cerebro, de la mente y del comportamiento humano, y plantea que las personas aprenden más y mejor cuando se retan, se motivan y actúan por su propia elección, asegura que "a los estudiantes que se rehusan a aprender de memoria información, que tanto ellos como sus profesores saben que pronto olvidarán, se les castiga con bajas calificaciones y reprobación. El castigo por no aprender de memoria es una práctica educativa destructiva. Se trata de tiempo que podrían usar en la lectura, investigación de información en libros y utilización de lo que han consultado."

Para el Doctor Glasser, en el mundo real las personas necesitan saber usar los conocimientos; no es suficiente con adquirirlos. "Debemos encontrar una nueva definición que sea congruente con los descubrimientos recientes de cómo funciona el cerebro y con la era de la información en la que hemos ingresado: la educación es usar y mejorar el conocimiento".