Los diez acuerdos para mejorar la educación médica


El Doctor Gustavo Quintero Hernández, decano de la facultad de Medicina de la Universidad del Rosario y presidente de la junta directiva de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame), habló con el Colegio Médico Colombiano acerca de los diez acuerdos para reformar la educación médica.



Dr. Gustavo Quintero Hernández - Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario y Presidente de la Junta Directiva de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (ASCOFAME)


Luego de la entrega formal del documento de Recomendaciones para la Transformación de la Educación Médica en Colombia a los Ministerios de Educación y de Salud, en marzo del año pasado, los 40 decanos de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame) decidieron tomar la bandera de la renovación en noviembre y crear el Consenso de Montería sobre Educación Médica. Varios sectores sociales han recomendado a las facultades de medicina que tengan en cuenta los nuevos desafíos de la salud para que los médicos puedan dar respuesta, ya que los profesionales de la medicina siguen ejerciendo posiciones claves en el delineamiento y la operación de los sistemas de salud.


¿Cuál es el objetivo del Consenso de Montería?


Aunque la calidad de la educación médica sigue siendo de muy buen nivel, ha dejado de ser pertinente. Una de las máximas de la calidad es la pertinencia y las facultades son las primeras llamadas a contribuir en la formación del médico y del sistema de salud del presente y del futuro. Con el análisis de las 104 recomendaciones hechas por la Comisión para la Transformación de la Educación Médica, los decanos llegamos a diez acuerdos para comenzar a preparar al médico que le ayude a la sociedad a alcanzar las metas en salud. De las 104 propuestas podemos empezar a implementar 54 de ellas por iniciativa propia. Del mismo modo, decidimos constituir el Consejo General de Educación Médica (CGEM) para desarrollar una hoja de ruta que conduzca a la transformación fundamental de la práctica médica. El Consejo está conformado por los decanos que hacen parte de Ascofame, un representante de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun), uno del MinEducación; otro del MinSalud y Protección Social y algunos invitados ocasionales de los diferentes estamentos sociales que estén vinculados con la educación médica.


¿Cómo empezar a reformar la educación médica?


Los cambios no se pueden inducir al mismo tiempo en todas las áreas. Por tal razón, el CGEM se dividió en tres salas permanentes: la de pregrado, posgrado y desarrollo profesional permanente. La primera, por ejemplo, tiene la finalidad de perfeccionar los lineamientos curriculares de pregrado, elaborar el perfil de ingreso del aspirante de medicina, de desplegar un plan académico basado en competencias y que integre los aprendizajes básicos, biomédicos, clínicos, socio humanísticas y de salud pública con las competencias científicas, profesionales, prácticas y de pensamiento crítico. El propósito es tener un currículo orientado hacia la comunidad y que contemple las necesidades de la población.


¿Cuál será el papel del médico general?


El país necesita un médico general más resolutivo. El plan de estudios se debe encaminar a darle mayor autonomía para que pueda resolver el 80 por ciento de las consultas. El enfoque de la educación médica se ha tergiversado, dado que las especializaciones médico quirúrgicas están sobredimensionadas y el concepto del médico general se ha subvalorado. Lo que pretendemos es que la formación académica tenga un impacto real en la sociedad y produzca cambios tanto en el individuo como en las comunidades; eso solo se consigue fortaleciendo las competencias y habilidades del médico general y capacitando más especialistas en medicina familiar.

¿Hicieron alguna propuesta para delimitar las especialidades?


La sala de posgrado va a trabajar en la depuración de las denominaciones de las especialidades médico quirúrgicas y en la conceptualización de la formación avanzada o “fellows” en las cuales puedan caber las segundas y terceras especialidades. Aceptamos la propuesta de denominación de primeras especialidades, trabajadas en conjunto entre Ascofame y los MinEducación y MinSalud. Esta sala también debe plantear un currículo de posgrado que incluya un perfil de ingreso para cada especialidad, unas competencias genéricas, la delegación progresiva de responsabilidades supervisadas, los diferentes roles que tiene el residente (educativo, investigativo, asistencial y administrativo), y unas opciones de salida hacia otros niveles de formación. En este sentido, tenemos que fomentar la creación y difusión de programas enfocados a la comunidad; es decir, medicina familiar.


¿El CGEM apoya la Ley de Residencias que está en trámite en el Congreso?


Estamos completamente de acuerdo en que urge mejorar las condiciones del residente. Colombia necesita dar el debate y avanzar hacia lo que hacen los demás países del mundo. En el Consenso de Montería planteamos una estrategia para privilegiar el trabajo del residente. La lucha actual de este grupo de médicos en proceso de especialización es para que se les reconozca un salario y no tengan que pagar la matrícula, pero somos conscientes de que la problemática involucra otros componentes que deben ser analizados. Nuestra propuesta es tramitar un estatuto del residente que lo considere como un estudiante en entrenamiento. Debemos hacer un análisis de los costos de la formación y proponer un sistema de financiación para el pago al residente y matrícula del mismo. Pensamos que debe ser un becario del sistema con el fin de que incursione en las especialidades que el país necesita. Eso demanda crear un fondo que recoja recursos de las EPS, de las IPS y del Estado para poder garantizar la cobertura de la matrícula y el sostenimiento del estudiante durante la etapa de entrenamiento. Como contraprestación el residente adquiere la obligación de trabajar en el lugar donde la sociedad requiera de sus servicios por el doble de tiempo que empleó haciendo la especialidad. Si un médico escoge una especialidad que no esté dentro de las prioridades del sistema de salud, el Gobierno dede permitirle hacerla y pagarla con recursos propios. El otro aspecto a revisar es el sistema de admisión a las residencias porque la convocatoria hacia un nuevo desempeño médico es en realidad un llamado a una transformación fundamental de la práctica médica en todos los niveles de atención, lo que obviamente esta íntimamente ligada a la naturaleza de la educación médica.


¿Consideran que la recertificación debe ser obligatoria?


Dado que es indispensable dignificar la profesión médica y propender por los más altos estándares de calidad, el CGEM se debe convertir en garante del derecho fundamental de la salud. En consecuencia, estimamos conveniente que los médicos se recertifiquen cada cinco o siete años de forma obligatoria para mantener sus competencias al día. A través de la Sala de Desarrollo Profesional Permanente del CGEM se puede implementar el sistema de certificación y recertificación médica, en conjunto con las sociedades científicas, y otros actores pertinentes, considerando las necesidades de los galenos y que contemple, además, los requerimientos de certificación en docencia de los médicos que se ocupen de ella. Los desarrollos presenciales o virtuales no pueden estar en manos de cualquiera. Ascofame y las facultades deberían ser las generadoras de contenidos. Existen 58 escuelas de medicina en el país para formar a los médicos que la sociedad precisa. Para asegurar la calidad también es apremiante endurecer los criterios de habilitación y registro calificado de las facultades y obligar a que todas estén acreditadas a los siete años de haber obtenido el registro. En ese mismo sentido, consideramos que los médicos extranjeros que vengan a ejercer deben respetar y cumplir la regulación colombiana. No pueden existir excepciones, distinciones o consideraciones especiales.


¿Cuándo se comienzan a implementar los cambios?


Tenemos la obligación de presentar a los 46 decanos de las facultades de medicina del país las conclusiones a que llegue el CGEM en septiembre. Las nuevas disposiciones se podrían implementar a partir del primer semestre de 2019, pero los frutos se verán una vez que salgan las primeras cohortes de graduados en 2025.



Se necesita una política integral y coherente en salud


Más allá de imponer pruebas para evaluar la competencia de los médicos, que han sido los únicos que han puesto el pecho para sacar el sistema de salud a flote, el país necesita instaurar la política de formación continuada y calidad de la atención en salud, pero hay que empezar por transformar el modelo.


Representante a la Cámara Victor Correa junto a Sergio Fajardo, Ex Candidato a la Presidencia de la República


Aunque la evaluación de los médicos es uno de los mecanismos para garantizar la calidad de la atención en salud, el Representante a la Cámara, miembro del Polo Democrático Alternativo y médico de profesión, Víctor Javier Correa, considera que no puede existir un examen de certificación y recertificación para los egresados de pregrado y posgrado si el país no cuenta con una política coherente de educación continuada.

Aclara que el proyecto de ley que radicó en la Cámara de Representantes consiste en establecer un examen estatal para los médicos especialistas extranjeros o para los nacionales que estudien por fuera, con el fin de evaluar los conocimientos, pero en ningún caso es partidario de avanzar en los procesos de recertificación o de crear una prueba para evaluar a los médicos cada cinco años sin antes instaurar las condiciones que les permitan renovar los conocimientos. Para el Representante, hoy un médico no tiene el tiempo ni los recursos económicos para estudiar porque tiene que trabajar más de ocho horas diarias para pagar las deudas que adquirió durante la carrera. "Mantenerse actualizado cuesta una millonada y no se le puede exigir que siga sacando el dinero de su bolsillo".

Del mismo modo, asegura que el examen único de residencias no tiene sentido en este momento porque no existe una política nacional de formación del talento humano en el país. "Ese examen no resuelve el problema porque los cupos para las residencias siguen siendo los mismos, no abre más plazas, y tampoco contribuye a la estructuración de una política integral".

Pero el mayor obstáculo, explica el Representante Correa, es que ese tipo de examen es incompatible con los principios que rigen la educación profesional en Colombia. "Por norma constitucional nadie puede obligar a una universidad a recibir a un estudiante por el hecho de aprobar un examen, cuando la institución goza de la potestad de definir sus propios mecanismos de ingreso. Además, la formación de talento humano en salud tiene que estar en cabeza de las universidades. No creo en los hospitales formadores; pienso que se debe respetar la autonomía del alma máter".

Las EPS se deben acabar


Si bien la cultura de la evaluación está calando en la educación médica, habría que extenderla a la calidad y oportunidad en la prestación de los servicios de salud para poder superar los evidentes problemas que tiene el actual sistema. Para el Representante, el país necesita migrar hacia un modelo que elimine la intermediación financiera y el negocio de aquellos que se han lucrado con el sufrimiento de las personas, pues la forma como está concebido el sistema genera importantes incentivos para hacer las cosas mal. "Necesitamos pasar de un esquema que ha fortalecido los altos niveles de complejidad a uno que recupere el valor y la capacidad resolutiva de los médicos generales, que fortalezca los primeros niveles de atención y que estructure una red de prestación desde la lógica de unas redes integradas e integrales de servicios de salud. El racionamiento para operar esas redes no debe ser la competencia sino la complementariedad, con el fin de aumentar la eficiencia en la prestación de los servicios de salud".

De forma paralela, se debe recuperar la perspectiva valiosa de la atención primaria en salud, agrega el Congresista, e intervenir sobre los determinantes sociales involucrados en el proceso de salud y enfermedad para encaminar el sistema hacia la promoción y prevención de la salud y dejar de centrarnos en la cura de la enfermedad. "Pero sin el fortalecimiento de una política nacional de talento humano, de formación de especialistas y de educación continuada, cualquier modelo está condenado al fracaso".

En este sentido, prosigue, el país debería comenzar por reconocer el trabajo a los médicos residentes, como ocurre en el resto del mundo. "Hay que concebir un fondo con recursos del presupuesto general de la nación para pagarles a los residentes. Necesitamos acabar con la intermediación financiera y el lucro de las EPS para que pueda existir una rectoría por parte del Estado".

Propone eliminar las EPS en un periodo de transición, ya que en su opinión la intermediación financiera no aporta un valor significativo y, por el contrario, genera incentivos perversos. "Este Gobierno no ha permitido hacer una reforma estructural al sistema, ha negado la crisis por años y con ello, la salud ha entrado en estado crítico". Concluye que al Gobierno lo que le importa es que siga existiendo como un sistema de lógica financiera y no como un sistema de lógica en salud, que cumpla con el mandato de garantizar el derecho a la salud, el cual no puede estar supeditado a las condiciones económicas de unos cuantos ni a las exigencias del mercado. "Seguir aplazando una reforma que termine con la intermediación financiera y los beneficios entorno al negocio de la salud, cada día le sale más caro a los colombianos".



La reforma a la educación médica


Dra. Rosa Barreto

Miembro Junta Directiva Anir


La crisis de la salud en Colombia es innegable y suficientemente validada por los ciudadanos, que hoy perciben la salud como el segundo problema más importante de los Colombianos, los pacientes, que deben acudir a miles de quejas y acciones de tutela, así como los trabajadores de la salud que presentan graves condiciones de trabajo. En medio de este panorama nos encontramos quienes nos estamos formando en las diferentes áreas de la salud. A diario hallamos horrores y tratamos de aprender de cada situación, sin normalizar lo que la ruina del sistema le hace a los colombianos.

Este contexto nos lleva a ahondar en una palabra, la calidad. Como asociaciones del área de la salud y como profesionales en formación debemos preguntarnos hacia dónde va la educación médica en Colombia. Las recientes recomendaciones para la transformación de la educación médica abren el debate, necesario desde hace tiempo, pero que hasta ahora salta al escenario. Tenemos el deber de nutrir esta discusión desde todas las regiones del país, en universidades públicas y privadas, desde la experiencia de la educación básica y clínica. Las recientes reformas propuestas para otras áreas como humanidades o trabajo social, impulsadas por organismos multilaterales con el interés de debilitar la calidad académica en las mismas, nos hacen pensar en la necesidad de tomar con pinzas estás recomendaciones y todas las medidas que se propongan para reformar la educación médica.

Son preocupantes, por ejemplo, propuestas como la creación de un programa de becas para estudiantes de medicina, cuando no se especifica si serán al mejor estilo del Gobierno, como becas-crédito, que terminan por endeudar aún más a las familias colombianas. Debemos estudiar los cambios que se sugieren, desde la flexibilización de currículos, la educación por competencias, el examen al terminar la carrera, el año rural voluntario, hasta aquellas medidas que consideramos urgentes como el pago a los residentes.

Todos los cambios que se planteen para mejorar la educación médica deben apuntar a alcanzar los más altos estándares de calidad, pero a unos costos razonables y con respeto por la autonomía de las facultades. Lo más importante es que las reformas estén al servicio de la salud de los colombianos y de los pacientes, para evitar que la educación favorezca terribles modelos de salud y el negocio que tienen las EPS. Nuestro compromiso es convertirnos en parte de activa del debate y de la construcción de la reforma médica.