Vivir gracias a un corazón artificial


Los dispositivos de asistencia ventricular (DAV) de larga duración han cambiado de forma clara el pronóstico de los pacientes con insuficiencia cardiaca (IC) terminal, mejorando su supervivencia. En los últimos años han progresado los dispositivos existentes para reducir al máximo sus fallos estructurales y han aparecido nuevas alternativas que intentan resolver los problemas fundamentales de esta terapia.


La necesidad de desarrollar un dispositivo capaz de reemplazar la función del órgano fundamental de la vida, el corazón biológico, está presente desde los inicios de la cirugía cardiaca. En 1953 se logró reemplazar temporalmente la función del corazón con circulación extracorpórea.

Hace un año, los médicos de la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV), realizaron el primer implante de HeartMate 3, dispositivo de asistencia ventricular izquierda, en Latinoamérica. Cabe destacar que la institución es pionera en el uso de este tipo de corazones artificiales. "Se trata de una bomba más sofisticada, que genera menos complicaciones, es más pequeña y con tecnología que logra disminuir los problemas a largo plazo o los riesgos asociados", afirma el Doctor Leonardo Salazar Rojas, director del Programa de ECMO y Corazón Artificial de la FCV. Vale la pena mencionar que los dispositivos de asistencia ventricular (DAV) de larga duración han cambiado de forma clara el pronóstico de los pacientes con insuficiencia cardíaca terminal mejorando su supervivencia, como puente al trasplante o como terapia de destino.

HeartMate 3™, es un sistema de alta tecnología que un cirujano cardiovascular implanta en el corazón del paciente. El dispositivo se une al ventrículo izquierdo y a la aorta −arteria principal que lleva la sangre oxigenada hacia el resto del cuerpo−y tiene un sistema externo, atado por una línea de transmisión, que incluye un regulador y dos baterías recargables. Una vez implantado, asume la función de bombear sangre a todo el organismo tal y como lo haría el ventrículo izquierdo del corazón en estado óptimo”, destaca el doctor Antonio Figueredo, cirujano cardiovascular de la Fundación Cardiovascular de Colombia.

Se trata de un innovador desarrollo tecnológico creado para ofrecer soporte temporal al actuar como puente en caso de un trasplante cardíaco (BTT), o como terapia permanente para proporcionar soporte hemodinámico por el resto de la vida a pacientes con insuficiencia cardíaca ventricular izquierda avanzada, dentro o fuera del hospital. El sistema cuenta con la aprobación del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA).

Este avance tecnológico puede bombear hasta diez litros de sangre por minuto y es el único sistema de asistencia ventricular izquierda implantable de flujo continuo aprobado comercialmente para utilizar la tecnología Flow Full MagLev (totalmente magnético-levitado), que protege la sangre, pues está diseñado para que las células sanguíneas pasen con mayor suavidad a través de la bomba, anota el doctor Salazar. Adicionalmente, el sistema también tiene un pulso incorporado, programado para ayudar a asegurar que la sangre continúe moviéndose sin llegar a quedar estática, reduciendo así el riesgo de formación de coágulos. Estos dispositivos han tenido varias modificaciones, con el único propósito de proporcionar mayor cantidad y calidad de vida a cualquier persona que por diferentes circunstancias sufren una falla cardiaca.



Próximos a acabar con el trabajo gratis de los residentes


Desde mayo del año pasado se ha venido desarrollando el trámite en el congreso del proyecto de ley de residentes en el Congreso de la República, el cual busca dignificar esta loable labor tan necesaria para poder garantizar el gozo efectivo del derecho a la salud.

La formación de residencias médicas es un proceso social de mucha relevancia que garantiza la formación y preparación de los próximos médicos especialistas. Sin embargo, la injusticia, el abandono y el maltrato hacia los médicos que cursan una especialización ha sido una de las consecuencias funestas de la implantación del modelo de la Ley 100 de 1993, ya que le dio a los intermediarios financieros una oportunidad de negocio para lucrarse a través de las matrículas de posgrado y el trabajo gratis de los residentes. Hay que recordar que Colombia es el único país del mundo en donde un médico residente no recibe ningún pago por el trabajo que ejerce como profesional en la atención de los pacientes en cualquier hospital, sino que debe pagar millonarias matrículas que oscilan entre 20 y 40 millones de pesos anuales para poder especializarse.

Hace poco la Organización Panamericana de la Salud mostró la situación de los residentes en 14 países de la región. Mientras que en las demás naciones el salario de un residente está entre los 800 y 2.000 dólares mensuales, en Colombia solo unos cuantos que logran acceder a la beca crédito reciben 400 dólares.

Ante las condiciones tan adversas y después de un arduo proceso para concientizar a la sociedad civil, donde inicialmente eran únicamente tres las organizaciones: ACOME, ANIR y la Federación Médica Colombiana, brindando su respaldo incondicional al trámite de este proyecto de ley de la mano de su autora la Representante a la Cámara Sara Piedrahita, se han venido sumando varias organizaciones y gremios que apoyan la iniciativa parlamentaria.

El proyecto de ley busca superar los intentos pasados fallidos que trataron de controlar el cobro de matrículas a cargo de los ministerios de Educación y Salud, así como la contratación como personal de planta de residentes en los hospitales, y que nunca se pudieron concretar. Esta vez, pese a las adversidades y contratiempos que se han presentado a lo largo de estos meses, el trámite sigue adelante gracias a la perseverancia, firmeza y al esfuerzo de la comunidad médica.

Al día de hoy se ha logrado la aprobación de la ley en los dos debates de la Cámara de Representantes; con la reanudación de las labores legislativas del Congreso, está muy próximo el primer debate en la comisión séptima del Senado. Lo anterior demuestra que con la unión como gremio se pueden lograr grandes cambios en beneficio de la calidad de la salud de los colombianos.

Con la mitad del camino recorrido, Acome exhorta a todos los colombianos a seguir ayudando a la aprobación de esta ley, puesto que se trata de dignificar la labor de los médicos y parar con el abuso del trabajo gratis de los médicos residentes.


Miguel David Quintero

Asociación Colombiana Médica Estudiantil (Acome) - Bogotá



El uso de cannabis medicinal requiere prescripción médica


El efecto terapéutico del cannabis depende de los tipos de cannabinoides que se extraen de la planta, así como de la combinación exacta de sus componentes. Debe existir control en la producción, distribución, comercialización y uso de estos medicamentos. La elaboración artesanal no garantiza los resultados farmacológicos ni está libre de reacciones adversas.


Hoy en día existe una gran expectativa en todo el mundo acerca de la posible utilidad terapéutica de ciertos compuestos derivados del cannabis o marihuana. En el primer simposio médico de cannabis medicinal, evento avalado por la Asociación Colombiana de Neurología y dirigido a la comunidad médica, se analizaron los resultados obtenidos respecto a la eficacia y seguridad del uso medicinal de los cannabinoides para el tratamiento de patologías específicas y se presentaron las más recientes experiencias internacionales en su utilización como medicamento.

Al igual que ocurre con muchas sustancias naturales, el cannabis posee un uso terapéutico potencial, pero a diferencia de algunas de estas, se considera una sustancia psicoactiva, controlada y regulada por las agencias internacionales de fiscalización de drogas. Luego de sintetizar algunos de los compuestos de la planta, se han empezado a utilizar fármacos cannabinoides para el tratamiento de diversas enfermedades con la finalidad de aliviar sus síntomas, pese a que su eficacia todavía permanece en discusión.

El doctor Sergio Ramírez, presidente de la Asociación Colombiana de Neurología, asegura que se han encontrado más de 50 indicaciones de cannabis en medicina a través de la historia. "Los médicos, especialmente los neurólogos, estamos de acuerdo con el uso medicinal de los derivados de cannabis cuando tienen una indicación médica específica con evidencia suficiente para ser utilizados, pero no promovemos ni avalamos el uso recreativo de la marihuana". En neurología, precisa, estos productos provenientes del cannabis tienen indicaciones para el manejo del dolor nerouropático crónico, en ciertos tipos de epilepsia refractaria, y para la espasticidad y rigidez en pacientes con esclerosis múltiple. También hay estudios que demuestran su efectividad como coadyuvante en gliomas cerebrales, en enfermedades inmunológicas que comprometen la piel y en la reparación de heridas crónicas infectadas que no responden al tratamiento convencional. Pese a sus bondades, cabe precisar que el cannabis no está indicado como profiláctico de ningún tipo de dolor de cabeza ni en el tratamiento de trastornos de movimiento de tipo Parkinson.

Según el doctor Ramírez, en la mayoría de las patologías estudiadas se plantea el uso de los cannabinoides como coadyuvantes del tratamiento de base, lo que podría llevar a suspender o a reducir la dosis de otros medicamentos, pero por lo general el uso del cannabis no es la primera opción terapéutica para la condición clínica.

Los dos principales fitocannabinoides son: el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), principal constituyente psicoactivo de la planta de marihuana, y el cannabidiol (CBD), sobre el cual recae el mayor interés con respecto a su potencial terapéutico.

Lo que a simple vista parece un producto natural beneficioso, puede llegar a tener efectos secundarios perjudiciales cuando se elabora de forma artesanal, agrega el doctor Ramírez. “Para que tenga el alcance terapéutico, debe existir una combinación precisa entre los compuestos (THC y CBD). La efectividad del cannabidiol también depende de la parte de la planta que se procese. No es lo mismo extraer el aceite del tallo que tomar la flor como materia prima. Por lo tanto, debe existir un control riguroso en la producción, distribución, comercialización y uso de estos medicamentos. De igual forma, hay que especificar la vía de administración (inhalada, tópica, oral), tener el registro de quien lo distribuye, en dónde se vende, la historia clínica de los pacientes que se pueden beneficiar con el producto, la interacción que se pueda presentar con otros medicamentos o productos naturales y la dosis requerida para el tratamiento de la patología específica.



En la medida en que los profesionales de la salud adquieran el conocimiento específico e indicaciones claras de estos medicamentos, mayor será la efectividad en los pacientes que realmente los necesiten y menos serán las indicaciones en los casos donde no resultan de utilidad.


En Colombia es necesario el registro del Invima


El uso lícito del cannabis ha crecido significativamente en el mundo en la última década. La razón es que cada vez más países están interesados en usar la planta en tratamientos médicos e investigaciones científicas.

En Colombia, el Gobierno Nacional finalizó el proceso de reglamentación para la fabricación, uso de semillas y cultivo de la mata para fines medicinales y científicos mediante la Ley 1787 de 2017. Desde esa fecha, el Ministerio de Salud y Protección Social está encargado de la expedición de licencias de fabricación de derivados de cannabis y se espera que la producción medicinal de cannabis beneficie a pacientes con enfermedades como epilepsia, apnea de sueño, dolores crónicos, dolores posquirúrgicos, cáncer, fibromialgia, esclerosis múltiple, trastornos de ansiedad, entre otros.

El Decreto 613 de 2017 que reglamenta dicha Ley, especifica cómo debe ser la elaboración y distribución por prescripción médica de preparaciones magistrales de la planta para pacientes que lo requieran. La preparación magistral debe cumplir con todas las normas aplicables para este tipo de productos farmacéuticos, señala la norma. El decreto, a su vez, precisa los requisitos para la importación de plantas, semillas y productos de cannabis. Además, los establecimientos farmacéuticos e IPS que elaboren estas preparaciones deben tener el Certificado de Cumplimiento de Buenas Prácticas de Elaboración del Invima.

En este momento varios laboratorios nacionales están esperando la aprobación del Invima para que este tipo de medicamentos puedan ser comercializados con un fin terapéutico específico y adecuado a cada una de las patologías para las cuales está indicado el uso de cannabis.


Dr. Sergio Ramírez

Presidente de la Asociación Colombiana de Neurología (ACN)



CULTURA MÉDICA


El uso de la marihuana en la historia


Es una de las plantas más antiguas que se han utilizado con fines médicos. Ha sido aprovechada por sus propiedades medicinales durante milenios, pues para los antiguos resultó beneficiosa para el tratamiento de una amplia gama de dolencias médicas, además de las propiedades psicógenas, que motivan su uso con fines recreacionales.

El cáñamo índico (variedad de cannabis sativa) era ya conocido por los asirios – imperio mesopotámico, siglo XV a.C.–, quienes lo empleaban como incienso en las ceremonias religiosas. El libro santo de los persas (Siglo VI A.C., hoy suroeste de Irán) el Avesta, describe, por su parte, los enervantes efectos del incienso obtenido con el cáñamo índico.

La planta maestra tiene un antiguo historial en rituales religiosos pertenecientes a diversas tradiciones espirituales en todo el mundo. Es indudable que esta planta, según parece, la que utilizó Helena para mitigar las penas de Telémaco (guerra de Troya), fue conocida por todos los pueblos de la antigüedad. Y sus propiedades tan alabadas que los hindúes, al igual como hicieron los incas con la coca, le dan un origen divino.

Según datos paleobotánicos, el cultivo del cáñamo es también muy antiguo en Europa Occidental. En el siglo VII a.C. los celtas –situados en la vieja Europa– exportaban desde su enclave de Massilia (hoy Marsella, Francia) cuerdas y estopas de cáñamo a todo el Mediterráneo. Muchas pipas y la propia casta de los druidas (sacerdotes celtas expertos en filtros y medicamentos) indican que esa cultura conoció su empleo como droga.

Su uso terapéutico está registrado por primera vez en un libro clásico de medicina del emperador chino Shen Nung en el 2737 A.C. También se sabe que el cannabis ha sido utilizado por otras culturas antiguas en India, Asiria, Grecia, África, Sudamérica, Egipto y el Imperio Romano.

El médico y filósofo Paracelso (1493 - 1541) menciona al cannabis como componente del Arcana Compositum, medicamento que él consideraba como uno de los más importantes. En el siglo XIX médicos británicos introdujeron el uso del cannabis, en gran escala, dentro de la medicina occidental. Fueron acumulando experiencias sobre sus indicaciones mientras trabajaban en las colonias, lo recomendaban como estimulante del apetito, analgésico, relajante muscular, anticonvulsivo e hipnótico. Hacia el año 1900 fueron apareciendo otras drogas más confiables y el cannabis comenzó a utilizarse indebidamente con fines recreativos. La Ley Americana de Impuesto a la Marihuana en 1937, intentó prevenir la utilización con fines no medicinales, pero hizo que se volviera difícil de conseguir para su utilización en medicina. Finalmente, en 1942, fue retirada de la farmacología de Estados Unidos. Actualmente, en ese país está considerada como una droga con alto potencial para su abuso y peligrosa de utilizarse sin supervisión médica. Recientemente varios países han legalizado el uso medicinal del cannabis.